El ejercicio no solo fortalece los músculos: también tiene un impacto profundo en tu sistema inmunológico. Aquí te explico por qué moverte con regularidad puede ser una de las mejores decisiones para tu salud.
Lo que ocurre en tu cuerpo cuando haces ejercicio
Cuando realizas actividad física, aumenta el flujo de células inmunes hacia los tejidos periféricos, preparando tu cuerpo para responder mejor ante amenazas. A largo plazo, el sistema inmunológico se adapta y se vuelve más eficiente.
El ejercicio mejora tu defensa frente a virus y bacterias al actuar directamente sobre:
- Los linfocitos T citotóxicos (células que eliminan patógenos)
- La producción de inmunoglobulina A, una glicoproteína clave en la defensa de las mucosas respiratorias y gastrointestinales
- El complemento y los leucocitos
Otros beneficios que quizás no conocías
- Reduce el estrés: El ejercicio disminuye las hormonas relacionadas con el estrés, que tiene un efecto negativo comprobado sobre la inmunidad.
- Combate la inflamación crónica: Al reducir el tejido adiposo, ayuda a disminuir la inflamación de bajo grado y retrasa el envejecimiento del sistema inmune.
- Mejora la respuesta a las vacunas: Sí, estar activo físicamente puede hacer que tus vacunas sean más efectivas.
Un dato importante
El ejercicio debe realizarse con moderación y frecuencia regular. Las jornadas extremas y extenuantes no aumentan la respuesta inmune; al contrario, pueden tener el efecto opuesto.
La intención es mantenerte saludable. ¡Te animo a hacer ejercicio!
¿Tienes preguntas sobre cómo el estilo de vida afecta tu sistema inmunológico? Agenda tu consulta con la Dra. Jaisel Castilla en el Centro Médico Santa Lucía, Consultorio 309.