Si llevas semanas —o incluso meses— con mocos, estornudos y congestión, y ya probaste de todo sin resultados duraderos, es momento de plantearte una posibilidad diferente: puede que no sea una gripa que no se va. Puede ser rinitis alérgica.
No es un problema de defensas bajas
La rinitis alérgica no ocurre porque tus defensas estén débiles ni porque te falten vitaminas. Es una enfermedad alérgica y, como tal, requiere un diagnóstico y tratamiento específicos.
Síntomas de la rinitis alérgica
Los síntomas característicos incluyen:
- Estornudos frecuentes, varios días a la semana.
- Escurrimiento de moco transparente (anterior y/o posterior).
- Obstrucción nasal.
- Picazón nasal.
Puede estar asociado a:
- Prurito ocular o en el paladar.
- Lagrimeo y enrojecimiento ocular.
- Ronquidos y alteraciones del sueño.
Un signo típico en niños y adultos es el «saludo alérgico»: el gesto de frotarse la nariz hacia arriba, que con el tiempo produce un pequeño surco horizontal en el puente nasal.
Los síntomas pueden ser intermitentes (algunos días o épocas del año) o persistentes (la mayor parte del tiempo).
¿Por qué es importante tratarla a tiempo?
La rinitis alérgica no tratada puede asociarse a otras condiciones como:
- Sinusitis
- Poliposis nasosinusal
- Obstrucción de la vía aérea superior
- Exacerbación del asma
- Alteraciones importantes en el sueño y la calidad de vida
Tratamiento de la rinitis alérgica
El especialista en alergología puede estudiar la causa de la alergia e indicar el tratamiento más adecuado, que puede incluir:
- Control ambiental del polvo y la humedad.
- Corticoides de aplicación nasal para la obstrucción.
- Antihistamínicos de segunda generación.
- Inmunoterapia de hiposensibilización, en los casos que lo requieran, para lograr tolerancia a largo plazo al alérgeno.
Si tus síntomas persisten, no esperes más: consulta con el alergólogo.
¿Crees que puedes tener rinitis alérgica? Agenda tu valoración con la Dra. Jaisel Castilla, especialista en Alergia e Inmunología Clínica.